El derecho de autodeterminación de... España
es un artíclo del periodista Jon Odriozola publicado en el nº del 5 de julio de 1999 de GARA.
Jon Odriozola. Periodista
Es evidente que una nación que se considera a sí misma como tal no tiene necesidad, salvo que esté oprimida, de ejercer ese derecho, por lo que el título de este artículo parece una broma de dudoso gusto. Pero, ruego, dénme un minuto. España o, mejor expresado, el Estado multinacional español, tiene un Gobierno central y un Par- lamento que, se supone, es soberano. Pero ¿es realmente soberano un país que, por ejemplo, negocia contratos onerosos y en desventaja con Francia en detrimento de Alemania a cambio de un precio político consistente en la entrega como moneda de cambio de refugiados políticos vascos? Sin recurrir a la ética (para no mancillarla), ¿no es este acto pura molicie y descomposición y lo llaman "razón de Estado"? El Gobierno español no actúa soberanamente sino condicionado por otro gobierno más pérfido aún. Los economistas burgueses lo llama- rían competencia desleal.
En el terreno económico se habla mucho de neoliberalismo y globalización, como antes se peroraba de multinacionales y monopolios. Pero un país que se estime en algo no puede prescindir de un mayor o menor sector público, aunque es cierto que la satrapía española, si dependiera de ellos, vendería el zoco español al mejor pirata. De hecho, por ejemplo, cuando hace ya tiempo Mr. Ford inauguró una gran fábrica de coches en Almusafes (País Valenciano) acudió también el Rey Juan Carlos, pero ¿quién es el invitado realmente? ¿Quién es el señor y quién el súbdito? Mientras el rey español estaba dentro de las instalaciones, ¿estaba seguro de pisar suelo español o era aquello territorio norteamericano lo mismo que si fuera y tratara de su Embajada en Madrid? Una característica del imperialismo norteamericano es forzar a los demás países a ser "liberales" mientras ellos aplican a su mercado interno un proteccionismo propio del Zollverein prusiano. ¿Quién es soberano y quién vasallo?
Pero nuestra intención es centrarnos en el terreno político. La verdad es que nos lo ponen fácil. Basta con recordar la sangrante y humillante presencia en solar español de las bases yankis. ¿Podría el Gobierno español, en un acto de soberanía, desmantelarlas y expulsarlas si quisiera? Es claro que ni puede... ni quiere. No es un gobierno soberano y sí es, por el contrario, como se decía en otra época, "vendepatrias". ¿Qué pasaría si un dipsómano soldado americano mata a un ciudadano español en una discoteca madrileña pensando que está en Omaha? ¿Le juzgaría un tribunal español? Es posible, pero ¿si lo asesina en Torrejón? ¿O qué pasa con la población mallorquina que se echa a temblar cada vez que atraca en sus aguas la VI Flota USA, asemejándolos a vándalos? Del mismo modo que la Policía española apalea y detiene a los "hooligans" de un equipo inglés (el British Empire ya no es lo que era), ¿tiene más autoridad un simple "munipa" o un Mosso mallorquín que el sobrio policía militar que vigila y controla que en las tabernas y cantinas insulares sus "compatriotas marines" no la líen en medio de sus monumentales moñas, bolingas y curdas? Pues eso.
Por último, el Gobierno español, miembro de la OTAN, envía mandos y soldados españoles a tierras kosovares, implicándose de lleno en la guerra de los Balcanes. Cuando hubo el referéndum de la OTAN y el pueblo español fue sometido a un intenso lavado de cerebro con técnicas de matón y métodos chantajistas (Felipe González: "si sale el no a la OTAN a ver quién es el guapo que lo gestiona, que yo me abro...") y la colaboración insidiosa de la mayoría de los medios de comunicación, se olvida que el gobierno psoísta, no muy seguro de ganar y para vender mejor la moto, incluyó en la papeleta tres condiciones si el resultado del referéndum les favorecía. Una de ellas era no enviar nunca, en ningún caso, un solo soldado español a ninguna parte donde hubiera un conflicto. En la guerra del petróleo del Golfo mandaron a una folklórica con tetas (Marta Sánchez, sí, ésa) como al Sahara Franco matasellaba a Carmen Sevilla (copiando, por cierto, siempre originales, a los yankis que pasaportaban a Marilyn Monroe a Corea o al beodo y conservado en alcohol Bob Hope a Vietnam para distraer a la tropa). El Gobierno español actual no sólo incumple el compromiso adquirido con su propio pueblo (y eso que ellos, entonces, porque así lo quiso el torpe Fraga, se abstuvieron), aparte de meter de hoz y coz en la OTAN a otros pueblos como el vasco, catalán y canario que rechazaron el ingreso, sino que se somete a la renovada política del "big stick" o "gran garrote" del imperialismo norteamericano y, encima, lo hace con aires de gallito, ufanándose de lo que deberían avergonzarse poniendo en peligro de guerra real a su propio pueblo, mientras ellos se cuidan bien en el refugio antiatómico que hicieron construir por si las flai debajo de Cibeles.
El Gobierno de Aznar, Mayor Oreja, Serra, etcétera... que no está por la labor de conceder el derecho de autodeterminación a Euskal Herria, un derecho democrático y universal, debería empezar por concedérselo a sí mismo (self-governement) para no depender del Imperio. Háganse ese favor. Pero para qué, si no tienen más patria que la plata ni más soberanía que el bolsillo y puestos a defenderla (a la patria) ya está la chusma, la plebe, el pueblo para ponerse... a tiro. Tal vez ahora se entienda mejor este artículo de eutrapelia, desconcertante en apariencia.